martes, 11 de mayo de 2010

1. Introducción: Primer verano en Amsterdam

Me bajé del coche con una expresión neutral en mi cara. Miré al frente, a los dos lados y detrás. Después observé de arriba a abajo mi nuevo hogar. Era una casa pequeña cerca del centro. Me quedé absorto en mis pensamientos sobre mi nueva vida y no me di cuenta de que estaba parado en la acera hasta que escuché a mi querida madre gritando desde la puerta ''Dustin'', lo que venía siendo mi nombre...
Me dirigí corriendo hacia la puerta con mis maletas. Creo que es lo más rápido que se puede ir con tres maletas. Mi madre me guió hasta mi nueva habitación. Ésta era pequeña y tenía una sola ventana. Aún así, me pareció que estaba lo suficientemente bien para mí. Entonces mi madre me miró y empezó a hablar y a hablar, de lo cual yo me enteré:
- Ten cuidado.... lo que te dije... pegar... nada... baja después... hablaremos... ¿me estás escuchando? - de esta última frase si me enteré con claridad.
- Sí, sí, por supuesto. Ya sé. - dije yo sin saber nada- Después bajaré, ahora voy a ordenar todo.
Finalmente se fue y me quedé yo conmigo. Miré los muebles. Un armario incrustado en la pared, un escritorio, una cama cómoda, una mesita al lado de la cama. También había un flexo en el escritorio y una lámpara en la mesita. No entiendo por qué no en el techo...
Abrí las maletas y empezé a colocar toda la ropa. Después instalé sobre el escritorio mi ordenador y puse mi bandera alemana en la pared, encima de la cama, para no olvidar que aunque me hubiese ido seguía estando presente en mí. Después saqué todos mis libros. No había estantería. Los dejé en el escritorio hasta que hubiese una. Miré por la ventana. Hacía sol. Veía mucha gente pasando. Empecé a pensar que quizás esto no estaría tan mal, aunque nunca podría reemplazar a Dresden. De repente entra mi padre sin ni si quiera tocar a mi puerta, como de costumbre.
- Bueno... ¿qué te parece? - se toca las manos e intenta poner una expresión amistosa, aunque ambos nos llevamos bastante mal.
- No está mal. Puedo sobrevivir.-respondí yo con un aire arrogante.
Me doy la vuelta como finalización de la conversación y se va. Después me quedo pensando sobre lo que había dicho. Saqué la conclusión de que había sido una respuesta sin sentido. En verdad no pensaba eso. Creo que me gusta este sitio.
Me viene a la cabeza como de repente que mañana es mi cumpleaños. Me hubiese gustado estar en Dresden, pero ya no había nada que hacer. Cumplía dieciséis años.
Desde las nueve y media hasta las doce estuve en mi cama leyendo ''Achtung-Panzer!'', escrito por el mismísimo Heinz Guderian. Después, mientras intentaba dormirme, me acordé de mis amigos camaradas de Dresden, como si no los hubiese visto desde hace cien años. Finalmente, me dormí con la esperanza de que los volvería a ver pronto.

3 comentarios:

  1. ¡Está muy bien! :)
    Sigue subiendo... Un besito.

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  2. Veré como avanza :)

    Yo tb en mi blog escribo uno de esos: historia/libro como lo kieras llamar xD

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  3. Seremos pacientes con Dustin a ver donde nos conduce
    Besos

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